lunes, 13 de julio de 2015

Se nos atraganta la vida en esta esquina tan oscura llamada mente.
Se nos atragantan las ganas de volar, por culpa del miedo a la caída desenfrenada. Por miedo al dolor.
Y es que es el miedo aquello que nos atormenta por las noches y no nos deja dormir, cuando miramos a nuestro alrededor y solo vemos oscuridad, ¿por qué el miedo a la oscuridad?
El miedo es este que que nos frena antes de la decisión, miedo a la equivocación, miedo al fracaso, miedo a lo desconocido.
Es en el miedo donde nace la desconfianza que nos frena a la hora de actuar, desconfianza que nos traiciona al reprimir nuestros deseos o que nos impide disfrutar de tiernos sentimientos.
Miedo al rechazo, por parte de otros y por parte de nosotros mismos, miedo al qué dirán o a qué dije yo como mi anterior yo.
Miedo al abandono del mundo, a quedarnos solos,
tenemos miedo a estar tristes.
Tengo miedo a sentir el miedo, porque temo al vacío que me abraza, haciéndome sentir el frío, cada vez que mi cabeza se asienta sobre borde del precipicio.
El miedo a la ausencia: de inspiración, de compañía, de ti misma.

No hay comentarios:

Publicar un comentario