Vamos nadando por el mar de los suspiros, vamos cambiando, pensando,
sintiendo.
Sin querer siquiera tragamos agua, y ni nos damos cuenta; el mar tiene demasiado movimiento.
Y seguimos, obviando cada calambre que nos deja inmóviles durante el parpadeo de antes de seguir hacia adelante.
Nos preguntamos si realmente tiene importancia vivir una pausa dentro de este caos en forma de corriente marina. El miedo nos inunda y escuchamos los oscuros abismos que están bajo tus pies, recuerdas los momentos que te dejan con la cara mojada y equilibramos los sentimientos contradictorios.
Seguimos, siempre hacia adelante, siempre hacia adentro:
Donde perdemos la consciencia y el equilibrio nos traiciona.
martes, 24 de noviembre de 2015
Caos.
Caótica la pensante mente, desordenada como lo que ve fuera de sí. Desorden e incomprensión fuera termina convirtiéndose en trastorno dentro. Y ese caos mental solo desemboca en la pérdida de una mismo, ideas no-tuyas se apropian de tu cabeza y tu personalidad salta por el barranco de las emociones. Saludándote con la mano llega entonces la confusión, ella siempre sabe como destrozar tus principios para apuñalar al ser propio desde dentro.
Todo lo que conoces comienza a ser desconocido y tus palabras ya no son tuyas, ni tus gestos, siquiera tu mirada es tuya porque comprende cosas diferentes. No sabes que es diferente porque no conoces ni lo que tienes delante/adentro para poder comparar con lo anterior, ¿qué era lo anterior?.
¿Existió algo anterior a lo que ahora?.
Hace falta poner los libros en orden y cerrar la ventana, creo que el viento se ha llevado algún documento importante.
Todo lo que conoces comienza a ser desconocido y tus palabras ya no son tuyas, ni tus gestos, siquiera tu mirada es tuya porque comprende cosas diferentes. No sabes que es diferente porque no conoces ni lo que tienes delante/adentro para poder comparar con lo anterior, ¿qué era lo anterior?.
¿Existió algo anterior a lo que ahora?.
Hace falta poner los libros en orden y cerrar la ventana, creo que el viento se ha llevado algún documento importante.
lunes, 13 de julio de 2015
Se nos atraganta la vida en esta esquina tan oscura llamada mente.
Se nos atragantan las ganas de volar, por culpa del miedo a la caída desenfrenada. Por miedo al dolor.
Y es que es el miedo aquello que nos atormenta por las noches y no nos deja dormir, cuando miramos a nuestro alrededor y solo vemos oscuridad, ¿por qué el miedo a la oscuridad?
El miedo es este que que nos frena antes de la decisión, miedo a la equivocación, miedo al fracaso, miedo a lo desconocido.
Es en el miedo donde nace la desconfianza que nos frena a la hora de actuar, desconfianza que nos traiciona al reprimir nuestros deseos o que nos impide disfrutar de tiernos sentimientos.
Miedo al rechazo, por parte de otros y por parte de nosotros mismos, miedo al qué dirán o a qué dije yo como mi anterior yo.
Miedo al abandono del mundo, a quedarnos solos,
tenemos miedo a estar tristes.
Tengo miedo a sentir el miedo, porque temo al vacío que me abraza, haciéndome sentir el frío, cada vez que mi cabeza se asienta sobre borde del precipicio.
El miedo a la ausencia: de inspiración, de compañía, de ti misma.
Se nos atragantan las ganas de volar, por culpa del miedo a la caída desenfrenada. Por miedo al dolor.
Y es que es el miedo aquello que nos atormenta por las noches y no nos deja dormir, cuando miramos a nuestro alrededor y solo vemos oscuridad, ¿por qué el miedo a la oscuridad?
El miedo es este que que nos frena antes de la decisión, miedo a la equivocación, miedo al fracaso, miedo a lo desconocido.
Es en el miedo donde nace la desconfianza que nos frena a la hora de actuar, desconfianza que nos traiciona al reprimir nuestros deseos o que nos impide disfrutar de tiernos sentimientos.
Miedo al rechazo, por parte de otros y por parte de nosotros mismos, miedo al qué dirán o a qué dije yo como mi anterior yo.
Miedo al abandono del mundo, a quedarnos solos,
tenemos miedo a estar tristes.
Tengo miedo a sentir el miedo, porque temo al vacío que me abraza, haciéndome sentir el frío, cada vez que mi cabeza se asienta sobre borde del precipicio.
El miedo a la ausencia: de inspiración, de compañía, de ti misma.
Moonlight
(gracias Marina)
https://www.youtube.com/watch?v=5-MT5zeY6CU
https://www.youtube.com/watch?v=5-MT5zeY6CU
Moonlight.
Y entonces, se dejó morir.
Sus antepasados la esperaban, llenos de alegría y cosas que explicar sobre la vida que ella, inexperta, había olvidado aprender.
Y los ojos se le llenaron de lágrimas cuando se dio cuenta de que había olvidado amar en su corta vida. Apenas había rozado sus emociones a lo largo de su existencia,
y le pesaban las pestañas
Recordó, al llegar al limbo, sus vidas anteriores y lo que era recorrer una espalda desnuda con sus dedos, transmitiendo su esencia.
Recordó el roce de unos labios perdido en el olvido y un par de rosas secas. Recordó lo que es ascender, por entre las nubes, de la mano de un diablo encarnado en sentimiento,
y lloró.
Sus antepasados la esperaban, llenos de alegría y cosas que explicar sobre la vida que ella, inexperta, había olvidado aprender.
Y los ojos se le llenaron de lágrimas cuando se dio cuenta de que había olvidado amar en su corta vida. Apenas había rozado sus emociones a lo largo de su existencia,
y le pesaban las pestañas
Recordó, al llegar al limbo, sus vidas anteriores y lo que era recorrer una espalda desnuda con sus dedos, transmitiendo su esencia.
Recordó el roce de unos labios perdido en el olvido y un par de rosas secas. Recordó lo que es ascender, por entre las nubes, de la mano de un diablo encarnado en sentimiento,
y lloró.
Las lágrimas bajaron hasta su boca por aquel sendero inexplorado de su alma.
Y el dolor inundó su mente, poco a poco también su piel y así hasta que descansó en ella el sentimiento de añoranza.
Añoraba la vida, ella que había renunciado a seguir respirando. La impotencia se sentó delante y la miró fijamente a los ojos; la desafiaba y se reía del llanto que brotaba desconsolado de su pecho.
Ya estaba sola, ya nadie la acompañaba para recordarle la belleza de la existencia, sólo se hallaba con ella ese vacío que ocupaba la impotencia. Y comenzó a pudrirse, sus dedos de los pies empezaron a ennegrecerse, y esta negrura fue ascendiendo lentamente por todo su cuerpo, dejando únicamente su corazón sano:
para sentir el dolor.
Y el dolor inundó su mente, poco a poco también su piel y así hasta que descansó en ella el sentimiento de añoranza.
Añoraba la vida, ella que había renunciado a seguir respirando. La impotencia se sentó delante y la miró fijamente a los ojos; la desafiaba y se reía del llanto que brotaba desconsolado de su pecho.
Ya estaba sola, ya nadie la acompañaba para recordarle la belleza de la existencia, sólo se hallaba con ella ese vacío que ocupaba la impotencia. Y comenzó a pudrirse, sus dedos de los pies empezaron a ennegrecerse, y esta negrura fue ascendiendo lentamente por todo su cuerpo, dejando únicamente su corazón sano:
para sentir el dolor.
martes, 27 de enero de 2015
¿Y mi felicidad?
" Porque al final, ni escozores ni arrepentimientos ni gaitas en vinagre. En este mundo de mierda, lo único que de verdad duele, de verdad castiga, de verdad remuerde, es que te saquen la pasta. "
El dolor que produce cada mirada de esta muerta sociedad, los ojos perdidos de cualquiera cuando tiene miedo, las angustias que te muerden en cualquier situación perjudicial para ti. El odio que sentimos y nos consume como si fuésemos una triste cerilla suicida que se lanza contra la suela del zapato, el odio es el fuego de la cerilla suicida. La tristeza cuando algo en el pecho duele, cuando duele de verdad, cuando sientes el vacío, cuando sólo caes al hoyo y lo ves todo oscuro.
El momento de quedarte callado y mirando (hacia dentro o hacia fuera) y verte solo en medio de nada, del todo, sentir la soledad morderte los dedos de los pies como si fuesen millones de ratones intentando comerte.
Las punzadas en la parte de detrás de tu cabeza cuando sientes, las depresiones medicadas que duran tres años, la de millones de enfermedades mentales que no son mas que las vivencias propias de esta bruta y puta vida economizadas por farmacéuticas.
Odio, sufrimiento, dolor, amor, soledad, egoísmo, miedo...
El dolor que produce cada mirada de esta muerta sociedad, los ojos perdidos de cualquiera cuando tiene miedo, las angustias que te muerden en cualquier situación perjudicial para ti. El odio que sentimos y nos consume como si fuésemos una triste cerilla suicida que se lanza contra la suela del zapato, el odio es el fuego de la cerilla suicida. La tristeza cuando algo en el pecho duele, cuando duele de verdad, cuando sientes el vacío, cuando sólo caes al hoyo y lo ves todo oscuro.
El momento de quedarte callado y mirando (hacia dentro o hacia fuera) y verte solo en medio de nada, del todo, sentir la soledad morderte los dedos de los pies como si fuesen millones de ratones intentando comerte.
Las punzadas en la parte de detrás de tu cabeza cuando sientes, las depresiones medicadas que duran tres años, la de millones de enfermedades mentales que no son mas que las vivencias propias de esta bruta y puta vida economizadas por farmacéuticas.
Odio, sufrimiento, dolor, amor, soledad, egoísmo, miedo...
¿Y mi felicidad?
Es la única pregunta que siempre queda por hacerse, te quejas, sufres, escribes, te preocupas de tu rutina vital: estudia, trabaja, consigue dinero, compra tu vida para poder seguir trabajando para poder seguir viviendo. (Dónde queda ese Galeano diciendo: "nadie vivirá para trabajar, pero todos trabajaremos para vivir".) Todos nos quejamos porque tenemos motivos de sobra para incendiar la tierra, pero pocas personas caen en que el mayor motivo por el cual hacerlo, es que; nos pueden quitar dinero, nos pueden explotar laboralmente, pueden contaminar nuestros ríos y nos pueden matar de hambre, pero, Nadie tiene el derecho a privar a otro alguien de su felicidad.
¿Quién no quiere ser feliz? ¿Quién aceptó que nos cambiasen el derecho a ser feliz por las preocupaciones que nos abordan hoy día constantemente?
Que se levante el que nos dijo que ser feliz era difícil, cuando somos felices con pequeñas cosas. Que se levante el que hizo que este sentimiento fuese un sueño inalcanzable para mas de la mitad de la población, cuando solo hace falta mira parriba. Que se levante quien nos llenó la cabeza de preocupaciones y nos nubló la mirada y nos dijo que la vida hay que sufrirla para vivirla.
Que se levante el que le dio nombre a la locura y tachó a sus seguidores como locos, y no como librepensadores. Que se levante aquel que reprimió cada pensamiento que se salía de la unificación hecha a la humanidad, que se levante el que diferenció entre una ardilla y nosotros, que se levante el que dijo nosotros, en vez de yo, haciendo creer que tu y yo somos la misma especie, siendo mundos diferentes, siendo exactamente lo mismo.
Que se levante el que empezó este juego y nos dio el poder de jugar, que tenemos mil cuchillos esperando a poder descargar todas estas preocupaciones y sentimientos para poder alcanzar aquello que por lo visto pocos pueden rozar, siendo algo que llevamos dentro;
LA FELICIDAD.
Es la única pregunta que siempre queda por hacerse, te quejas, sufres, escribes, te preocupas de tu rutina vital: estudia, trabaja, consigue dinero, compra tu vida para poder seguir trabajando para poder seguir viviendo. (Dónde queda ese Galeano diciendo: "nadie vivirá para trabajar, pero todos trabajaremos para vivir".) Todos nos quejamos porque tenemos motivos de sobra para incendiar la tierra, pero pocas personas caen en que el mayor motivo por el cual hacerlo, es que; nos pueden quitar dinero, nos pueden explotar laboralmente, pueden contaminar nuestros ríos y nos pueden matar de hambre, pero, Nadie tiene el derecho a privar a otro alguien de su felicidad.
¿Quién no quiere ser feliz? ¿Quién aceptó que nos cambiasen el derecho a ser feliz por las preocupaciones que nos abordan hoy día constantemente?
Que se levante el que nos dijo que ser feliz era difícil, cuando somos felices con pequeñas cosas. Que se levante el que hizo que este sentimiento fuese un sueño inalcanzable para mas de la mitad de la población, cuando solo hace falta mira parriba. Que se levante quien nos llenó la cabeza de preocupaciones y nos nubló la mirada y nos dijo que la vida hay que sufrirla para vivirla.
Que se levante el que le dio nombre a la locura y tachó a sus seguidores como locos, y no como librepensadores. Que se levante aquel que reprimió cada pensamiento que se salía de la unificación hecha a la humanidad, que se levante el que diferenció entre una ardilla y nosotros, que se levante el que dijo nosotros, en vez de yo, haciendo creer que tu y yo somos la misma especie, siendo mundos diferentes, siendo exactamente lo mismo.
Que se levante el que empezó este juego y nos dio el poder de jugar, que tenemos mil cuchillos esperando a poder descargar todas estas preocupaciones y sentimientos para poder alcanzar aquello que por lo visto pocos pueden rozar, siendo algo que llevamos dentro;
LA FELICIDAD.
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